“Everyone loves a witch hunt as long as it’s someone else’s witch being hunted.â€Â –Walter Kirn
Con estas palabras me viene a la mente la nota más comentada de los últimos dÃas: la viejita del pueblo de Borja, en Zaragoza, España, que ha tenido a bien intentar restaurar una pintura de Cristo, con resultados desastrosos. La noticia ha crecido como la espuma, y efectivamente se ha vuelto una especie de cacerÃa de brujas, con sus lados graciosos incluidos.

Pero si no ha quedado tan mal. El de la derecha era el original ¿verdad?
Y es que la cosa da gracia, tanto que hemos visto bromas, memes, parodias que he de confesar, son muy divertidas. La situación además provoca una combinación de estupor por la pérdida de una obra de arte, y simple ternura por la viejecita que ha visto su buena intención irse del lado equivocado. ¿No es para tanto? Depende de a quién se le pregunte.
Si se les pregunta a los que han demostrado su ira e indignación en internet, dirán tal vez que de buenas intenciones está pavimentado el camino del infierno. Para ellos, la tierna viejecita ha cometido una atrocidad sin nombre, un ataque al arte, al artista, a ellos mismos que tal vez planeaban viajar a Borja para contemplar tan renombrada pieza, y que ya nunca más podrán cumplir dicho deseo porque ha sido destruida. ¡Cómo se ha atrevido la senecta mujer!
Tal atrevimiento sin duda le ha costado caro a la viejita, pues ha caÃdo con un ataque de ansiedad, se le dificulta comer y está muy deprimida. No es para menos, la viejita descansa mientras espera que su pueblo natal y aparentemente el resto del mundo, le den un momento de respiro y perdón. ¿Será que los amantes del arte pecan de exceso de celo?

“¡Restaura ésto!
Tal vez no haya tal exceso, un sentimiento de indignación ante la pérdida de la obra original es inevitable. Independientemente del tema religioso, o del mucho o poco valor que tuviera la obra original, era eso, algo original. Su simple originalidad era suficiente para buscar que se conservara. Y al final, aunque la viejita haya tenido buenas intenciones, los resultados son malos. Como decÃa mi papá: si rompes un plato, está bien pedir perdón… pero también hay que reponer el plato.
Sin embargo, parece que la viejita ha roto un plato y se le han dejado ir con toda la vajilla. La cacerÃa de brujas contra la viejita se ha desproporcionado y muchos de los participantes han olvidado asà a sus brujas propias. Pues bien, si consideran justo apedrear a alguien que ha atacado una pintura del siglo XIX en una iglesia del otro lado del mundo, ¿no será mucho más apremiante buscar y castigar a los culpables de un ataque al arte mucho más atroz y de mucha mayor magnitud? Cuantimás si este ataque tiene lugar aquà mismo, en México, nuestro propio paÃs.
Me refiero a los ataques que en los últimos años han sufrido diversos lugares que son patrimonio histórico de nuestro paÃs. Los académicos del INAH, por ejemplo, llevan ya semanas protestando en el Museo de AntropologÃa, denunciando los daños en ruinas prehispánicas como Tzintzuntzan, Michoacán, asà como en los fuertes militares utilizados por México en la Batalla de Puebla de 1862. También incluyen una larga serie de denuncias por hechos como los sucedidos en el Cerro de San Pedro en la ciudad de San Luis PotosÃ; Wirikuta; Parral, Chihuahua; Atzompa, en la mixteca oaxqueña, entre otros.
Para más INRI, estos ataques al arte no han sido causado por una viejecita con tanta buena voluntad como falta de talento. No, en nuestro caso los causantes son los propios funcionarios de gobierno que deberÃan estar encargados de conservar los tesoros artÃsticos de nuestra civilización, y que, por no tener tan buenas intenciones como la viejita, logran todo lo contrario.

En este códice, el dios serpiente Elton John, dirigiéndose al sol.
Sin duda las autoridades de la localidad española tomarán cartas en el asunto para lograr que se haga justicia, aunque tal vez la solución no incluya quemar a la viejecita cual bruja. Pero para aquellos que se hayan quedado con ganas de linchar a alguien, no desesperen, aquà hay bastante que hacer. Será una cuestión de natural congruencia que, si muestran tanto celo por el atrevimiento de la viejita de Borja, muestren el mismo celo por la atrocidad de las autoridades en nuestro propio paÃs. ¿O acaso no será asÃ?

