Hola amigosh, primero que nada les presumo este Moquito que me dibujó Salvador Heras “Murdok” (o Chava pa los cuates) un gran amigo que quello harto:

Moquito seco porque está viejito

Y en esta ocasión les presento algunos pasajes del libro que estoy leyendo:

KRICKEBERG, Walter, Las Antiguas Culturas Mexicanas, trad. de Sita Garst y Jas Reuter, México, FCE, 1961

Hablando de la estructura social y familiar de los aztecas, dice el autor:

«La educación de los niños era, como correspondía a un pueblo guerrero, dura y espartana, y así lo demuestran los dibujos del Códice Mendoza; dicha educación estaba destinada a preservarlos del ocio y de los vicios por medio del bondadoso consejo del padre; entre los peores vicios se encontraba el chisme, la pasión por el juego, la embriaguez y el robo. Había que “purificarlos -dice un texto azteca- por medio de palos y piedras, agua fría y ortigas”, pero al mismo tiempo había que ponerles enfrente “un espejo pulido” (para el auto-examen) y luminosas antorchas de ocote (para su mejor entendimiento)”.

“No faltaban los castigos corporales -palos, arañazos con púas, humaredas de chile, encierros en cuartos oscuros-, y la alimentación de los niños, en relación con los trabajos físicos que tenían que desempeñar, era más bien frugal. Los varones eran incitados a trabajar (…) desde la edad de los 13 o 14 años; tenían que llevar sus canoas por el lago para cortar carrizos o para pescar. Las niñas de la misma edad ayudaban en la cocina, hilaban o tejían bajo la vigilancia de las madres, hasta el momento de su matrimonio (a la edad de los 16 a 18 años).»

«Los hijos de familias no exclusivamente artesanas tenían que proseguir su educación, después de los 15 años, en la casa de los guerreros o en la de los sacerdotes, cuyos patronos divinos eran Tezcatlipoca, el primer guerrero, y Quetzalcóatl, el primer sacerdote.»

Nos cuenta Walter Krickeberg que en el telpochcalli o “casa de jóvenes” se entrenaba  a los macehuallis en el servicio militar y los trabajos públicos, y que probablemente había un telpochcalli en cada calpulli o “casa grande”.

Por otro lado, la casa de los sacerdotes era el calmécatl o “cuerda de casas” (una casa alargada con celdas a lo largo de un pasillo) «pertenecía al gran recinto del templo y era reservada a los príncipes de la casa real y a los jóvenes nobles, educados allí.»

Pos hasta aquí le dejamosh amigos, si no luego qué vendo, digo luego qué escribo. Espero les haya gustado esta probadita de un libro muy bueno que si pueden conseguir les será muy provechoso. ¡Pasen buen domingo y coman cashon!